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Encuentro

Por qué no decir que su corazón
Era de piedra
Una hermosa tallada en forma de amapola
Que movía los sentimientos por todo su cuerpo
Como lo hubiese hecho en su lugar
Uno de carne
Mujer de pecho impenetrable y hosco
Qué guante de estaño se hundió en tu seno
Cuál cólera el destino vertió sobre tus alas
Por qué tus ojos tan desecados
Tu mano tan firme
Como de quien ha caminado las penas
De un largo sendero misterioso
Prohibido a los otros mortales

Por qué no decir que sus ojos
Me ponían a llorar si me miraban