Manifiesto II

A mí ni siquiera me gusta escribir, es que no sé no hacerlo.
Por culpa de esa cosa, que aparece como un sueño para algunos, otros la escuchan como una voz. A mí no me habla, no se muestra, tan solo me deja la certeza de que ahí está, esa cosa.
Escribo porque no sé no hacerlo. Lo había dejado durante un tiempo y me dio por componer acuarelas. Lo que resultó penoso, porque mi estilo no evolucionó desde la primaria. Pero los colores eran esa cosa que me decía: escribe, escribe.
Yo fui un tipo normal, medio popular y que gustaba del ambiente. Hasta que un día, en vez de decirles cosas calientes a las muchachas, me dio por escribirlas. Las muchachas preferían que se las dijese, por lo cual me fui quedando solo. A medida que aumentaba mi soledad, más cosas escribía.
Intenté deshacerme del acto de escribir, pero más que una constancia, era una maldición. Quemé papeles para asustar a las palabras. Rompí lápices y bolígrafos para no dejar nada a mi alcance que me subyugara a mi no deseo de escribir. En vano: todo mi cuerpo vibraba con frases y recursos literarios. Las aguas del grifo y de la ducha susurraban diptongos. Mis manos dudaban como las manos de un adicto. La casa entera evidenciaba historias que querían ser contadas. Si salía a la calle, el cielo y los parques se transfiguraban en poemas ante mi cerebro cansado. La pintura, la música… hasta intenté darle forma a una galleta de barro, buscando cambiar al menos, de manifestación artística. Todo no sirvió de nada.
Por último, agobiado y rabioso contra semejante obsesión, decidí suicidarme. En ese instante supe que no lo haría sin escribir un testamento. Lo debo a esa cosa.
El más largo de todos, escribirlo se extenderá toda una vida.

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Acerca de arielbacosta

Ariel B. Acosta Ulloa (Sancti Spíritus, Cuba, 1979). Ex actor del grupo “Teatro de los Elementos”. Miembro del taller especializado en preceptiva "En el vórtice de la contemporaneidad". Obtuvo el primer premio del Concurso Territorial "Zenón Rodríguez" en el 2005 y ese mismo año el Consejo Nacional de Casas de Cultura le otorgó la Beca de Creación "Sigifredo Álvarez Conesa". Textos suyos aparecen en las revistas El Caimán Barbudo y Calle B, así como en la antología poética “El Libro de los Aforismos” (Editorial Mecenas, Cienfuegos, 2008). Reside en Bélgica desde 2007. Es el autor de "La balada de los suicidas", cuentinovela publicada recientemente por Eriginal Books.

Publicado el septiembre 22, 2012 en Uncategorized y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Me encanta y me siento identificado contigo. Aun siendo yo un escritor mediocre y venático, tu uno prolífico e inteligente.
    Q locos estamos, hermano!!!!
    Un abrazo muy gordo

    • Arnold, no hay escritores mediocres, sino que no han encontrado lo que buscan, lo que les hace escribir como si fuera más importante que respirar. Es un largo camino de búsqueda, hay que seguir con la oreja parada para escuchar lo que dice “esa cosa”, yo mismo me siento tan lejos de la meta, y la meta quizás es el olvido, al decir de Borges… Gracias y un abrazote!

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